SOLO TEMPESTAD, sobre El judío amateur

"¿Qué implica ser judío? El personaje desconoce el valor de los ritos, de la lengua, de la cultura religiosa. Todos esos signos le parecen superficiales y extraños, sólo elementos necesarios para lograr obtener su título de judío honoris causa. Asume que al ser una cultura que tiene miles de años más que la suya, eso les debe haber dado una gran ventaja sobre los negocios, porque ellos saben más. Frente a cada intento de lograr su nueva identidad, de ser percibido como un judío, encuentra una nueva distancia, una imposibilidad de ser asimilado. Tampoco puede ser Primo Avi, el falso judío joyero de Snatch: cerdos y diamantes, que hace de la judeidad una performance lucrativa, porque carece de esa consciencia del simulacro. Este pequeño judío amateur busca adaptarse a un entorno que lee mal constantemente, busca captar una esencia que se fuga frente a sus ojos una y otra vez. En este sentido, Juan Pablo Gómez juega con la limitada construcción imaginaria de un niño y logra mostrar cómo se construye un estereotipo, cómo el deseo, pero sobre todo la desesperación, nos obligan a leer de forma equívoca, depositando expectativas en otro constituido puramente de nuestros fantasmas."

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MARCHA, sobre El judío amateur

"Tributaria del registro nostálgico de grandes obras como Corazón, de Amicis, o El gran Meulnes, de Fournier, Juan Pablo Gómez trabaja en esta historia con una prosa íntima y una primera persona tan vívida que lleva a sentir que estamos leyendo una autobiografía. Lo sea o no, El judío amateur es una excelente historia, habitada por personajes entrañables, con vida propia, y a los que no queremos que nada malo les pase. Y junto a los cuales, sufrimos cuando finalmente acontece el infortunio."

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REVISTA ANFIBIA, sobre Instinto domiciliario

"El amor, la muerte, la obsesión, la intimidad son los temas tratados. A medida que nos vamos introduciendo en la historia no podemos evitar sentir que hay algo asfixiante en la trama, no por defecto sino por voluntad: Juan Pablo Gómez ideó y escribió una novela que hace que el lector piense, por momentos, que está siendo testigo de algo que no tendría que estar mirando, pero que no puede ni quiere dejar de mirar."

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SOLO TEMPESTAD, sobre La casa de la puerta amarilla

"La casa de la puerta amarilla transcurre entre junio y agosto de 1983, una fecha bisagra para la historia argentina: el fin de la dictadura. Y, a pesar de que la historia se filtra por los resquicios, a pesar de que no está puesta en primer plano, uno no puede dejar de preguntarse cuánto de la situación de Miguel no funciona en realidad como cifra de lo que estaba pasando en el país en esos momentos, si en definitiva él está en una situación de completa indefensión y clandestinidad. En este aspecto, la novela es deliberadamente elíptica, pero no es el único. Son muchos los cabos que el lector debe atar y son muchas las conclusiones que la lectura nos demanda. ¿Por qué Miguel se había ido del país? ¿Cuál era la verdadera relación con sus padres? ¿Qué es lo que está dispuesto a hacer por recuperar esa casa? No hay, en este libro, lugar para lectores conformistas."

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REVISTA ARTEZETA, sobre Instinto domiciliario

"Hernán logra hacer exasperar al lector con su inutilidad esencial. Como Bartleby o la familia de El séptimo continente (1989) de Haneke, comienza a desprenderse poco a poco de toda humanidad. La forzosa convivencia con su tía moribunda y su anciano novio desestabilizan la armonía mortuoria del departamento donde vive y lo obligan a pasar torpemente a la acción. Sin embargo, el conflicto familiar no es lo más importante. No hay que olvidarse que, antes que nada, esto es una narración de amor. La necrofilia es solo una anécdota."

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SOLO TEMPESTAD, sobre Instinto domiciliario

"En "Hojas de álbum”, el poeta neoyorkino concluye haciendo otra pregunta, esta vez, furiosa y reflexiva: “Si un bicho cayera desde tan alto, ¿aterrizaría?” La misma incógnita se plantea en “Instinto Domiciliario”. Una vez descripta la caída es inevitable pensar en su final, masajear el morbo imaginando lo peor. De esto trata la novela, orquestar una muerte putrefacta y dócil, también llena de amor. ¿Cuánto se puede lograr, deseando? En los instintos domiciliarios parecen esconderse las respuestas.La propuesta es perturbadora. ¿Qué es un cuerpo sino un “algo” indeterminado que ya no pertenece a la vida, pero sigue ahí, inundando nuestra percepción de vacío? ¿Cómo llenar ese vacío? ¿Es esa nada corporalizada una oportunidad?."

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